Durante el embarazo se pueden comer con seguridad los embutidos cocidos o pasteurizados, como el jamón cocido o de york, la pechuga de pavo y la mortadela. En cambio, conviene evitar los embutidos curados crudos (fuet, longaniza, salchichón, chorizo o jamón serrano), salvo que se cocinen bien a más de 70 °C. El motivo es prevenir dos infecciones, la toxoplasmosis y la listeriosis, que pueden ser graves para el bebé.
A continuación tienes la lista clara de lo que sí y lo que no, por qué, y qué métodos funcionan de verdad para consumir embutido con seguridad si te apetece. La información se basa en las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y de profesionales sanitarios, pero no sustituye el criterio de tu médico o matrona.
Por qué hay que tener cuidado con los embutidos en el embarazo
El riesgo no está en el embutido en sí, sino en dos posibles infecciones que pueden transmitirse al feto:
- Toxoplasmosis: causada por el parásito Toxoplasma gondii, presente en carnes crudas o curadas sin tratamiento térmico. Si nunca has pasado la enfermedad, no estás inmunizada y debes tener precaución.
- Listeriosis: causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que puede estar en alimentos listos para el consumo y refrigerados. Es poco frecuente, pero grave durante el embarazo.
Por eso la clave no es "embutido sí o no", sino distinguir entre los que han pasado por cocción (seguros) y los que están simplemente curados en crudo (a evitar salvo cocinado).
Embutidos que sí puede comer una embarazada
Los embutidos cocidos y pasteurizados son seguros, porque el calor de su elaboración elimina los patógenos. Puedes incluir:
| Embutido | Por qué es seguro |
|---|---|
| Jamón cocido / york | Cocido a altas temperaturas durante su elaboración |
| Pechuga de pavo o pollo cocida | Producto cocido, apto si se conserva bien refrigerado |
| Mortadela y chopped | Elaborados mediante cocción/pasteurización |
| Fiambres y salchichas cocidas | Seguros si se calientan bien antes de consumir |
Una recomendación añadida de las autoridades sanitarias: aunque estos productos son cocidos, al venderse loncheados y refrigerados pueden contaminarse después del envasado, así que muchas matronas aconsejan calentarlos hasta que humeen antes de comerlos, sobre todo en los últimos meses. Y elige siempre queso pasteurizado o curado duro para acompañarlos, nunca quesos frescos o de leche cruda.
Embutidos que debe evitar
Los embutidos curados en crudo no se cocinan, solo se secan, por lo que pueden mantener el parásito o la bacteria. Salvo que los cocines, conviene evitar:
- Fuet, longaniza y secallona.
- Salchichón, salami y chorizo curado.
- Jamón serrano e ibérico, lomo embuchado y cecina.
- Sobrasada y butifarra cruda.
Aquí es importante ser honestos: por muy artesano y de calidad que sea el producto, si está crudo-curado, la recomendación sanitaria durante el embarazo es la misma. La calidad reduce riesgos, pero no los anula.

¿Y si los congelo o los cocino? Lo que de verdad funciona
Aquí está el punto que muchas guías explican mal, y conviene aclararlo bien porque afecta a tu seguridad:
- Cocinar a más de 70 °C: es el único método que da garantía completa. Según AESAN, los productos cárnicos crudos curados pueden consumirse si se cocinan a más de 70 °C durante dos minutos en el centro del producto. El calor elimina tanto el toxoplasma como la listeria. Por eso el chorizo en un guiso, el jamón en una pizza bien horneada o el fuet salteado sí son seguros.
- Congelar: ayuda, pero no basta. La congelación reduce el riesgo de toxoplasma, pero no elimina la listeria: si el producto estaba contaminado, la bacteria sigue viva al descongelarlo. Por eso congelar no convierte un embutido crudo en totalmente seguro.
En resumen: si quieres comer un embutido curado durante el embarazo, la vía segura es cocinarlo bien, no simplemente congelarlo. Encontrarás más detalle sobre el consumo de fuet durante el embarazo en nuestra guía específica.
El test de toxoplasmosis: qué cambia y qué no
En tu analítica del embarazo se comprueba si has pasado la toxoplasmosis. Si el resultado es positivo, ya estás inmunizada y ese riesgo desaparece. Pero atención: eso no te protege frente a la listeria, que es una bacteria distinta. Por eso, incluso con inmunidad al toxoplasma, se sigue recomendando prudencia con los curados crudos. Consulta siempre tu caso concreto con tu matrona o ginecólogo.
Consejos para consumir embutido de forma segura en el embarazo
Si te apetece darte un gusto sin riesgos, ten en cuenta estas pautas:
- Prioriza siempre los embutidos cocidos (jamón york, pavo, mortadela).
- Si comes un curado, que sea bien cocinado, nunca crudo.
- Calienta los fiambres loncheados hasta que humeen antes de comerlos.
- Cuida la higiene: lávate las manos y evita la contaminación cruzada con utensilios.
- Respeta la cadena de frío y las fechas de consumo.
Si buscas producto de calidad para tu despensa o para tener listo de cara al futuro, puedes echar un vistazo a nuestra selección de embutidos artesanos, teniendo siempre presentes estas recomendaciones sobre cómo consumirlos durante el embarazo.

El capricho que llega después del embarazo
Nueve meses sin poder disfrutar de un buen fuet o de una tabla de embutidos curados se hacen largos. La buena noticia es que es una renuncia temporal: en cuanto acabe el embarazo (y pasada la lactancia si tu profesional sanitario lo indica), podrás volver a darte ese gusto que tanto has echado de menos.
En La Casa dels Fuets elaboramos embutido artesano en Vic como se ha hecho siempre, y sabemos que ese primer bocado después de tanto tiempo sabe distinto. Por eso hay quien lo guarda como un pequeño premio para celebrar la llegada del bebé. Mientras tanto, lo primero es la seguridad: ante cualquier duda sobre tu alimentación, tu matrona o tu médico tienen siempre la última palabra.
